logo MueveteBasket.es
logo Ideal

Plantillas    Estadísticas    Camisetas NBA    Zapatillas    Libros   

Tirso Lorente

Tirso Lorente

/ Madrid

editar[Editar] / Foto: ZonaBasket.es

Trayectoria

Empieza la temporada 1997/98 como segundo entrenador ayudante del Real Madrid Teka de Miguel Angel Martín hasta que en Marzo, tras el cese de éste, se hace cargo del equipo.

Observaciones

Falleció en 2012. D.E.P.

Noticias

.

Hasta siempre, maestro Tirso Lorente

Andrés Coello despide con un bonito y sentido artículo a su amigo y compañero. (Andrés Coello-MueveteBasket.es 18/06/2012)

Tirso Lorente
Tirso Lorente
Foto: Solobasket.com
La última vez que vi a Tirso fue hace unos meses. Hacía footing y estaba atravesando una de las innumerables rotondas que hay en Majadahonda, cerca del Carrefour.

Sería por el año 72, el 73 o quizá el 74 cuando conocí a Tirso. Todos los días, al terminar las clases, me quedaba un rato en el patio observando a aquellos chavales que, día tras día, hiciera frío, calor, lloviera o nevara , realizaban sus entrenamientos en alguno de los 2 campos de mini que tenía aquel patio del Colegio de los Sagrados Corazones de Aguelles. Y allí, al frente de ellos, estaba Tirso, ordenando ejercicios, corrigiendo movimientos... Tirso hablaba poco, iba al grano, pero te embaucaba con la parquedad de su discurso, desprendía pasión, te convencía, te llevaba a su terreno y te convertía en incondicional suyo. Así que de buenas a primeras me decidí: “quiero hacer eso, enseñar así, en definitiva ser como él”, recuerdo que pensé, y empecé, con apenas 11 años, mi andadura por el mundo del baloncesto.

Era un espectáculo ver a Tirso entrenar, sobretodo a los niños pequeños. Muchas veces a modo de calentamiento sacaba las colchonetas destinadas al salto de altura y se enzarzaba en una dura lucha con aquellos renacuajos durante unos minutos. Era sepultado literalmente por una montaña de niños, de los cuales salían 3 ó 4 despedidos cada vez que Tirso era capaz de liberar una pierna o una mano. A mí me admiraba cómo minutos después esos mismos “pitufos” obedecían sin rechistar todas aquellas indicaciones que Tirso les daba durante el entrenamiento. Nunca me lo confesó, pero no hacía falta: Tirso adoraba a los peques.

Cuando el bueno de Carlos Real, a la postre el delegado que Tirso tenía en el colegio, no podía ir a algún partido me tocaba a mí desarrollar aquellas labores como sustituto. Recuerdo la primera vez que fui con Tirso, creo que al Colegio Claret. Estaba yo sentado en el banquillo entre mis planillas, estadillos, bolígrafos, dispuesto a anotar todo aquello que fuera capaz de captar. Acababa de empezar el partido y bandeja en contraataque de un jugador nuestro. Voy a anotar tal circunstancia en el estadillo cuando me doy cuenta de que no puedo. Todo se está moviendo. Miro a Tirso, que aferrado fuertemente con las dos manos al banquillo era el causante de tales movimientos y le digo:”Tirso, Qué haces…?”, parco en palabras me contesta :”Calla, joder, y dedícate a lo tuyo!”.

Temblaba literalmente cuando dirigía equipos de minibasket, cosa que nunca vi que le pasara cuando realizaba esa labor en equipos de mayor categoría.

Así fueron pasando aquellos maravillosos años en los que Tirso forjó grandes jugadores que luego tuvieron su sitio dentro del baloncesto madrileño tales como Ricardo Chao, Manolo Andivia o Javier Lorente (hermano pequeño de Tirso) entre otros.

Mantuve el contacto con Tirso hasta principios de los 80 cuando aquel club que continuó la labor de Inmobanco dejó la pista de los Escolapios en Pozuelo y se instaló en Alcorcón.

Pasó el tiempo y un buen día me entero de que Tirso había fichado por el Real Madrid, para dirigir al juvenil, creo. “Eso no me lo pierdo”, recuerdo que pensé y así me planté, si mal no recuerdo, en el Pabellón de la Ciudad Deportiva para ver el debut de Tirso con el Madrid. Morbo tenía la cosa de ver a un “culé” de pro, como era Tirso, gritando “MADRID!”. Llegó el momento de comenzar el partido y se juntó el corrillo del Real Madrid. Clavé mis ojos en el rostro de Tirso y un estruendoso MADRID! resonó en el pabellón. Tirso no gritó, mantuvo sus labios cerrados y al deshacerse el corrillo Tirso paseó su mirada por la grada como para comprobar si alguien podría haber descubierto su pequeño pecado, y entonces me descubrió y me lanzó una sonrisa, que le devolví y él entendió el mensaje: ”tranquilo, que no te delato”.

Con el tiempo evidentemente llegó a amar al club blanco pero aún así creo que un cierto poso blaugrana siempre mantuvo.

Al enterarme de su muerte un doloroso desgarro se ha producido en mi memoria, en los entrañables recuerdos de mi infancia y adolescencia.

No me atrevo a expresar lo que siento porque resuena en mi cabeza lo que sería tu comentario: “Eh, a mí cursilerías como esa, no”.

Me doy por enterado.

Hasta siempre, maestro.
Hasta siempre, amigo.

Aviso legal, política de cookies y de privacidad

contacto muevetebasket | twitter | MueveteBasket.es 2004/18

Utilizamos cookies, ¿estás de acuerdo? aquí